Los llamados a crear un tribunal internacional para el clima se oyen con frecuencia durante la conferencia sobre el clima en Durban. Víctimas del cambio climático podrían de esa manera juzgar a los responsables. Según el profesor universitario de derecho de medioambiente, Jonathan Verschuuren un tribunal de este tipo no tiene demasiado sentido, pero el clima ocasionará cada vez más querellas judiciales. www.rnw.nl 06 de diciembre 2011
Una ONG de Bangladesh es la última en la larga serie de organizaciones, abogados, profesores y otras instancias que llamaron a la creación de un tribunal del clima. La base de la petición se basa en la inoperancia del derecho internacional sobre el medioambiente. Los problemas medioambientales mundiales, como el cambio climático, son prácticamente imposibles de ser resueltos a través de obligaciones jurídicas vinculantes para todo el mundo. Tampoco en Durban, hasta el 9 de diciembre se llegará a acuerdos decisivos al respecto. Un tribunal del clima es impensable. Los países industrializados están, eso sí, alertas.
Por otra parte, no es correcto decir que las víctimas del cambio climático no tengan ningún lugar donde acudir. Existe una gran cantidad de ejemplos de procedimientos jurídicos contra empresas que emiten demasiados gases de efecto invernadero e incluso contra países. Ese tipo de juicios se pueden iniciar, en principio ante dos tipos de instancias judiciales: tribunales internacionales de derechos humanos o tribunales de justicia nacionales.
Animales en el hielo
Un conocido ejemplo es el juicio iniciado por la población inuit del norte de Alaska, Canadá, Groenlandia y Rusia contra EE.UU ante el Tribunal Interamericano de Derechos Humanos. Los inuit alegaban que EE.UU., al negarse a colaborar con el Protocolo de Kyoto, siendo el mayor emisor de gases de efecto invernadero, se ha hecho responsable de los grandes daños sufridos por su población a consecuencia del cambio climático. Su forma de vida tradicional cambió dramáticamente a causa de calentamiento de la región, entre otras cosa debido a que los animales que viven en el hielo, que son la fuente más importante de alimento para los inuit, están desapareciendo junto con la desaparición del hielo. La demanda fue rechazada pero desencadenó una importante discusión acerca de ese tipo de procedimientos jurídicos.
Diversos jueces nacionales están viendo también casos parecidos. Especialmente en EE.UU. la cantidad de querellas aumenta considerablemente. Un caso espectacular fue el de las víctimas del huracán Katrina en Nueva Orleans. Éstas se querellaron contra nueve compañías de petróleo, 31 empresas de carbón y cuatro empresas químicas debidoa a que habrían colaborado en el cambio climático. Esto llevó a una subida del nivel del mar y a un aumento de la intensidad de los huracanes. Esa fue la razón, según los demandantes, por la que el excepcionalmente violento huracán Katrina ocasionó tantos daños.
Éxito inesperado
En este proceso, los demandantes obtuvieron un éxito inesperado en segunda instancia: el juez consideró que habría suficiente relación entre la actuación de las empresas y los daños sufridos por las víctimas. A pesar que hasta el momento todo no ha pasado de amenazas (por ejemplo del pequeño país en la isla Tuvalu, que corrió el riesgo de desaparecer a causa del oleaje), se espera que también víctimas extranjeras del cambio climático también presenten demandas en tribunales norteamericanos. Grandes cambios todavía no se han dado pero está claro que el cambio climático provocará más procesos judiciales. Las grandes oficinas de abogados ya se han preparado para la tarea. Muchos esperan que, al igual que en el caso de la batalla jurídica contra la industria del trabajo, tarde o temprano comiencen a llegar las querellas contra las empresas que dañan el medioambiente.







